Urban Outdoor Fitness: 12 razones para hacer ejercicio al aire libre en entornos urbanos

¿Por qué es mejor hacer ejercicio al aire libre que en un entorno cerrado? En este artículo, te damos las 12 principales razones para practicar Urban Outdoor Fitness.

Hacer ejercicio te sienta bien. Vamos, que no es nuevo el hecho de que, salvo que uno tenga ciertos padecimientos o condiciones físicas, la práctica de actividades físicas tiene un sinnúmero de aportaciones positivas a nuestras vidas.

Beneficios tangibles en nuestro estado físico, mental y emocional. Sin embargo, el entorno en el que realizamos estas actividades puede afectar considerablemente nuestro rendimiento y resultados.

Aquí te explicamos algunas de las ventajas, sustentadas en estudios científicos, que te dará el ejercitarte al aire libre.

Aumentan las ganas de hacer ejercicio

De acuerdo a un estudio de la Ohio State University, las personas repiten sesiones de fitness en exteriores en un 23% más respecto a espacios cerrados.

Según la Universidad de Sherbrooke en Canadá, este tipo de sesiones tienen ratios de asistencia mucho más altos que las clases en gimnasios, atribuyendo esto a tener más espacio para ejercitarse y menos tiempos de espera.

Te vuelves menos loco

Un estudio realizado en 2008 por investigadores de la Universidad de Glasgow reportó que el ejercicio en exteriores tenía un efecto benéfico en la salud mental en un 50% mayor que ir al gimnasio.

Las actividades citadas en el estudio incluyeron caminata, running y ciclismo, aunque la mayoría de las rutinas en outdoors producen el mismo efecto de relajación.

La luz natural regula nuestro ciclo de sueño

La luz natural matutina ayuda a resetear los ritmos circadianos, ayudando al cuerpo a recuperar el sueño, de acuerdo a expertos del Centro de Investigación de la Iluminación de Troy, Nueva York.

Se recomienda evitar las sesiones vespertinas con poca luz, ya que retrasan la liberación de melatonina y dificultan el sueño.

Nuestro cerebro piensa mejor

En otro estudio, investigadores de la Universidad de Michigan “fatigaron” intencionalmente a 38 estudiantes a través de pruebas cognitivas de alta dificultad, para posteriormente hacerlos tomar una caminata de 50 minutos en espacios naturales o en un entorno urbano.

Después de la caminata, los estudiantes que caminaron por espacios verdes (parques urbanos) tuvieron un mejor performance que quienes lo habían hecho en calles transitadas.

Y según estudios de la Universidad de Innsbruck, el efecto se intensifica si el ejercicio se realiza en un sitio que contenga también un cuerpo de agua (río, lago, mar, etc).

De ahí advertimos que el verde y el azul en el entorno tienen un impacto positivo en la forma en la que nos ejercitamos.

Menos gérmenes, menos bacterias

Un estudio de la Virginia Commonwealth University advierte que el 10% de las superficies en los gimnasios dan positivo en pruebas bacteriológicas, por lo cual resulta mucho más higiénico estar en espacios abiertos.

Elimina tensiones y nos relaja

Los deportistas reportan sentirse menos tensos y menos cansados al realizar cualquier actividad en outdoors, debido probablemente a estar en un entorno mucho más sereno, según un estudio de la Universidad de Santa Clara.

El Sol nos aporta vitamina D

La vitamina D, esencial para el fortalecimiento óseo y del sistema inmunológico, se puede obtener a través de la exposición al sol.

Varios investigadores sugieren que tomar el sol de 5 a 30 minutos entre las 10 y las 15 hrs. al menos dos veces a la semana es suficiente para la síntesis de este nutriente.

Evidentemente, la recomendación es evitar la sobre-exposición y utilizar bloqueador solar.

Te pone las pilas

Un macro estudio (compuesto por 11 estudios) desarrollado por el Instituto Nacional de Investigación de la Salud del Reino Unido, en el que participaron 833 sujetos, concluyó que el ejercitarse en entornos naturales y abiertos, produjo como resultado en los participantes sensaciones de revitalización, disfrute y satisfacción, así como menos tensión, confusión, enojo y depresión y un aumento significativo en energía.

Se respira mejor y más sano

De acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental de EEUU, el aire que circula en espacios cerrados puede estar más contaminado que el aire en el exterior, incluso en ciudades grandes e industrializadas y zonas metropolitanas.

Los árboles mejoran nuestro sistema inmunológico

Desde la década de los 80, los japoneses practican el shinrin-yoku, o “baño de bosque”. Consiste en tener un momento de meditación o una caminata por el bosque para aprovechar sus beneficios: aire puro, tranquilidad y un impulso al sistema inmunológico.

Los árboles desprenden componentes orgánicos antibacteriales llamados fitoncidios. Cuando el ser humano los respira, en el cuerpo se activa la producción de glóbulos blancos especiales conocidos como células NK (Natural Killers), que atacan las células cancerígenas y regulan las respuestas inmunes.

Un estudio del International Journal of Immunopathology descubrió que respirar los fitoncidios mejora estas respuestas en un 50%.

Menos riesgo de lesiones

La gente que se ejercita fuera es menos propensa a lesionarse. El uso constante de caminadoras, sin cambios en la superficie, puede ser desgastante en el cuerpo, produciendo lesiones por sobreuso.

De acuerdo a estudios del Journal of Applied Biomechanics, cuando la gente corre en el exterior tienda más a flexionar los tobillos y a enfrentar superficies variadas, lo que produce músculos más resistentes.

Promueve la sociabilidad

Aquí un beneficio que suele ser ignorado: cuando te ejercitas afuera, es más probable que lo hagas en grupo.

Un estudio del diario médico austríaco PLOS ONE descubrió que la gente disfruta más las sesiones de ejercicio en outdoors, lo que la psicoterapeuta Elizabeth Lombardo atribuye al hecho de que los sujetos del estudio se ejercitaron grupalmente.

“Las interacciones sociales reducen el estrés y aumentan la felicidad”, afirma Lombardo.

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