La carrera que no es contra el tiempo

“El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento” – Platón

Cuando comenzamos a practicar el running, una de las primeras recomendaciones que recibimos es comprar un pulsómetro, para poder llevar un preciso registro de nuestras carreras y medir así los tiempos, pulsaciones, gasto calórico y ritmo. Siempre buscando reducir el tiempo que toma recorrer la distancia entre el punto A y el B. Pretendemos tener todo el entrenamiento perfectamente cuantificado y cualificado, con exactitud milimétrica. Optimizar al 100 por 100 el esfuerzo empleado. Pero, ¿qué pasa cuando dejamos de vigilar constantemente el tiempo y nos enfocamos en correr? De eso se trata el correr por sensaciones, una tendencia en el running que desde hace algunos años ha llevado a muchos corredores a dejar en casa el reloj y a tratar de escuchar más a su cuerpo.

El también llamado running by feel consiste básicamente en no llevar reloj o pulsómetro, escuchar al cuerpo para así sentir el ritmo y adaptarse a él y no al revés. Implica aprender a conocer y distinguir nuestras sensaciones al correr. Es abandonar las “matemáticas” para experimentar y analizar lo que sentimos, nuestra percepción del esfuerzo. Se trata de determinar qué ritmo se puede definir como suave, moderado o duro, centrándose en variables como la respiración, el movimiento de brazos o el ritmo de las piernas para interiorizar las sensaciones físicas correspondientes a las distintas velocidades.

Escala de Borg
Cuando se entrena por sensaciones se recurre a lo que se conoce como la escala de Borg que asocia la sensación de esfuerzo que siente el corredor con un valor numérico entre el 0 y el 10. La escala ayuda a los participantes a ponerse a tono con sus cuerpos, pues el metabolismo y las funciones pueden variar día tras día. La ventaja radica en que se utilizan las sensaciones de los aspectos fisiológicos que resultarían más complejos de determinar todos los días durante las sesiones de entrenamiento, como la frecuencia cardíaca, el nivel de los depósitos de glucógeno, la ventilación, etc, por lo que se trata del esfuerzo percibido a nivel psicofisiológico, ya que influyen también el estado de ánimo, motivación o experiencia previa.

La escala actual se estima de la siguiente manera:

0 – nada
0,5 – muy, muy suave
1 – muy suave
2 – suave
3 – moderado
4 – algo duro
5/6 – duro
7/8/9 – muy duro
10 – muy, muy duro

¿Qué pasa si soy principiante?
La mayoría de los principiantes tiene muy poco sentido del ritmo. Para solucionarlo, el consejo es que se preste atención al modo en el que el ritmo se relaciona con la sensación de esfuerzo. Hay que determinar qué ritmo se percibe como suave, medio y duro.
Una vez familiarizado con los tiempos de paso en determinados entrenamientos, hay que intentar adivinar los tiempos antes de mirar el cronómetro. Al principio, puede haber variaciones en 40 segundos o más por km, pero con el tiempo se va perfeccionando. Se requieren al menos seis meses prestando una atención estricta para ser capaz de apreciar el ritmo y mantenerse en un rango de 10 segundos del ritmo deseado. Evidentemente no es sencillo llevarlo a cabo en una carrera a menos que seas un runner experto, por lo que es bueno realizar un trabajo específico en los entrenamientos previos a dicha carrera, mucho mejor si es bajo la supervisión de un profesional.

Los corredores experimentados suelen entrenar sin pulsómetro, ni reloj, por el simple hecho de conocerse a sí mismos, así con su esfuerzo, llegando a disfrutar de la carrera sin ser esclavos de una medida de tiempo o de pulso. Este método de entrenamiento nos permite sentir la libertad de correr sin rumbo fijo. Asimismo no se trata del mejor método para entrenar si lo que queremos conseguir es superar nuestra marca en una determinada distancia, mediante el ejercicio de series y progresiones.

Beneficios del entrenamiento por sensaciones

  • Descarga psicológica, entrenamos con menos presión, sin estrés.  Mejor implicación atencional y consciente del movimiento que nos permitirá centrarnos más en nuestra técnica.
  • Aprender a conocer y escuchar tu cuerpo.
  • Mayor propiocepción (capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas)
  • Aprendemos a llevar un ritmo estable sin tener que estar constantemente fijándonos en  el crono o el pulsómetro.
  • Ideal para los que “compiten entrenando y entrenan compitiendo”, aquellos deportistas que sus resultados en competición no reflejan su rendimiento en entrenamiento.
  • El entrenamiento por sensaciones puede ponerlo en práctica cualquier persona, desde un principiante hasta un veterano.

Riesgos del entrenamiento por sensaciones
Si nos excedemos en la práctica de este tipo de entrenamiento, corremos el riesgo de:

  • Acomodarnos en ritmos más fáciles y  por lo tanto, estancarnos. Hay, por tanto, que que ir alternando intensidades moderadas con más fuertes, para nunca trabajar al mismo ritmo.
  • Desestructurar nuestra programación y  terminar por no saber qué tipo de trabajo estamos realizando.
  • Si llevamos un tiempo sin competir (más de un mes) y abusamos del ExS  podemos perder confianza. Si nunca medimos nuestro rendimiento tampoco sabemos “objetivamente” cual es nuestra forma actual.

¡Pruébalo ya!
Cualquier corredor puede, en algún momento de su desarrollo atlético, dejar un día el reloj en casa y salir a disfrutar de los kilómetros escuchando sólo a su cuerpo. Es una gran manera de dejar de lado el estrés y recuperar las ganas de correr en esos días de mayor pereza. Si bien no hablamos de una nueva forma de correr, ya que el pulsómetro no deja de ser una herramienta útil para el corredor por temas de salud y rendimiento deportivo, sí que puede ser una solución para ocasiones en las que se busca despejar la mente.

La carrera que no es contra el tiempo