Kathrine Switzer: marathon woman

Everywhere Gym se une a la jornada reivindicativa del 8M recordando la historia de Kathrine Switzer, una pionera del deporte femenino, capaz de enfrentarse a todo para alcanzar su sueño: correr el Maratón de Boston.

Nacida en Amberg (Alemania) el 1947, Kathrine Switzer se trasladó poco después con su familia a los Estados Unidos, donde, a muy temprana edad, se inició en la práctica del deporte.

El responsable de esta afición fue, en gran parte, su padre, quien, desde los 12 años, la animó a correr una milla (1,6 Km) al día.

Con el paso del tiempo la capacidad de resistencia de Kathrine fue aumentando hasta que decidió dar el salto a los maratones.

Los maratones son cosa de hombres

«La idea de correr largas distancias fue siempre considerada cuestionable para  nosotras -ha explicado Switzer en una entrevista reciente–. Se decía que si hacías mucho deporte te convertirías en un hombre».

Ejemplo de esa mentalidad retrógrada es la respuesta que obtuvo del entrenador Arnie Briggs cuando ella le dijo que quería correr el Maratón de Boston de 1967: «¡Las mujeres no pueden correr maratones!”. Y punto. Pero tras una discusión, Briggs acabó cediendo: “Si me demuestras  que  puedes  correr  la  distancia  del  maratón,  seré  la  primera  persona  en llevarte”.

Y así fue.

¿Quién lleva el dorsal 261?

Kathrine no quería tener que esconderse tras un seto para incorporarse a la carrera de forma extraoficial, como habían hecho Merry Lepper, en 1963, y Bobbi Gibb, en 1966, así que decidió inscribirse con sus iniciales de tal forma que los organizadores no pudieran saber que se trataba de una mujer.

Le fue concedido el dorsal 261 y corrió gran parte del recorrido sin problema alguno. En cierto momento, Jock Semple, uno de los organizadores, se abalanzó sobre ella al grito de «¡Fuera de mi carrera!». Harry Trask inmortalizaría el momento en una foto que daría la vuelta al mundo.

Un empujón del novio de Switzer, que corría a su lado, sirvió para dejar al feroz Semple fuera de combate y permitir a la corredora terminar el maratón en paz.

Si yo puedo, podemos todas

La motivación de la atleta se multiplicó por mil después de ese incidente: “Voy a terminar esta carrera sobre mis manos y mis rodillas si hace falta –se dijo a sí misma–, porque nadie cree que sea capaz de hacer esto. Si no la termino, todos van a creer que las mujeres no podemos hacerlo, que no merecemos estar aquí, que no somos capaces.”

Y tras 4 horas y 20 minutos, lo consiguió.

Desde aquel lejano 19 de abril de 1967, Kathrine Switzer ha corrido 39 maratones más, ganando el de Nueva York en el 1974.

Como activista, consiguió presionar al COI para incluir el maratón femenino en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y, a día de hoy, continúa impulsando el atletismo femenino por todo el mundo.

Aún queda mucho camino por recorrer, pero estamos convencidos de que en cada mujer runner se puede encontrar el espíritu de superación de la gran Kathrine Switzer.

¡Feliz día de la mujer a todas!

Kathrine Switzer: marathon woman